- 1°.- Desarrollo y creatividad
"Sí, la historia de un hombre durante los nueve meses que preceden su nacimiento será, probablemente, por mucho, mas interesante y contendrá eventos de mayor trascendencia que la de todas las tres veintenas y diez años que siguen"
Profecía del Poeta Coleridge (1885)
Se habla de como las fantasías preconceptivas y el entorno familiar determinan significativamente a nuestros hijos y que esta influencia, mas que la genética, puede estar al servicio de un desarrollo completo, que posibilite, seguridad básica, confianza, una actitud amorosa y participativa. O generadora de frustraciones infantiles, de una dependencia prolongada y, por consecuencia, una postura carente de autonomía, responsabilidad, tolerancia, juicio crítico y creatividad sobre la sociedad. Sin descartar la enorme infelicidad.
- 2°.- Límites para crecer
Imaginando, creando, inventando, como instrumentos en la búsqueda de nosotros mismos, indagamos y reconstruimos nuestra historia personal y la de la comunidad a la que pertenecemos, desde la familia. No dejamos de “hablar de cómo nos fue en la feria” en lo que hemos llamado “espacios representacionales” y con los “instrumentos operativos”. (Léase club, cuarto, juegos, pandillas y escenarios propios). Pero necesitamos y aceptamos los límites que nos dan el papel o la pared. Los del espacio con su gravedad o fuera de ella. Los del día y la noche, la pintura y su humedad. Los límites del espacio en el tiempo, perseguido y atrapado con el reloj. O el de los brazos constantes y presentes de nuestra madre y padre; maestro o amigo. Límites como son el principio y fin de nuestra libertad, trazados por el derecho de todos para la misma. Los necesitamos, decíamos, para poder leer nuestra obra a partir de entender lo que representamos. Y, así, contenida por un abrazo que le ama porque quiere que exista... ENTENDERNOS... para ser, existir.